lunes, 2 de marzo de 2009

Hasta luego, Pepe

Galicia caníbal. El viernes una pareja amiga mía cenó en un restaurante galego. Lo pasó bien, comió mejor y bebió cosa fina. Esa misma noche, en otro restaurante galego situado a solamente dos cuadras de mi casa, encontraban asesinada a una mujer. Digo yo que habrá mejores formas de hacer un sinpa.

Ayer sábado el país galego vivió la jornada de reflexión antes de sus comicios. Feijoó, Touriño, Quintana. El mismo perro con distinto collar, o la misma mierda con distinto nombre, ustedes eligen. Seguramente la mejor manera de reflexionar sea follando. Yo no practico porque estoy enamorado de una mujer que sí practica, pero con otro. Seguramente la segunda mejor manera de reflexionar sea comiendo, así que anoche me fui a cenar con mis amigos de clases de catalá. Gente de mi Chile querido, de Venezuela, de Méjico, de Argentina, de Colombia e incluso de Lleida. Aprovechando el tirón de lo galego, nos apuntamos al Costa Galega de Passeig de Gràcia. No hubo heridos a pesar de la excesiva cuenta.

Lo vasco no está tan de moda, y eso que hoy viven unas elecciones que son tan importantes como ilegítimas. En España las elecciones carecen de buena salud democrática: ustedes ya sabrán que los votos no valen igual para todas las siglas. En Euskadi no sólo hay siglas que valen más que otras: algunas ni siquiera tienen permiso para jugar a esto que denominamos democracia y que en realidad no es siquiera un simulador de esta. Euskadi tiene la oportunidad de acabar con casi treinta años de la ultraderecha más rancia y católica que allí desgobierna.

¿Lo bueno de la alternativa? La pureza que hay en la sabrosa y sugerente mezcla de un López Lehendakari. ¿Lo malo? El partido al que pertenece. El giro no es tan significativo como debiera: de la derecha nacionalista vasca a la derecha del márketing proespañolista. Entre ambas ramas se encuentra Patxi López y el discurso más inteligente y necesario para la Euskadi de hoy. Lástima que se le vaya toda la fuerza por la boca cuando practica esas necias e hipócritas tácticas disuasorias de esta nueva corriente humorística a la que se han abrazado nuestros políticos de hoy. La política es al humor lo que Drenthe al fútbol: cuando se juntan, algo chirría.

Pero les voy a decir algo. Realmente me importa muy poco lo que pase en Galicia o en Euskadi. Me interesa, sí, pero me importa muy poco. Mejor dicho, me importa una mierda. El día se levantó gris y en pocas horas se puso negro. Este país se ha quedado un poquito más huérfano de lo que estaba. La política va por un lado y decide todo excepto los sentimientos de la gente. Para esto ya trabaja la Cultura. Cuando un país pierde la vida de alguien que ha dedicado parte de su tiempo a hacer pensar al respetable, lo mejor que se puede hacer es mantener viva y activamente su memoria. Si no se consigue, la cojera va a mayores y la calidad humana de quienes habitan el país dejará mucho que desear.

Se puede hacer pensar de muchas formas al público. La más inteligente, a la vez que la más efectiva, es siempre a través del humor. El teatro, el escenario y el monólogo en nuestro país se llaman Pepe. El humor se apellida Rubianes. Si hay algo que esté acabando con la dignidad y la libertad del individuo en España, esto es el cáncer de lo políticamente correcto. No ha sido este cáncer sino otro el que nos ha robado a un tipo tan necesario como Pepe Rubianes. Su pérdida es una más, sí, pero también significa un enorme paso atrás para las corrientes de pensamiento que tan mal hemos tratado históricamente en nuestro país.

El sentido común necesita ejercitarse como cualquier otro músculo. El sistema político, establecido en lo políticamente correcto, ha conseguido ablandar la mente, el alma y el sentido crítico y constructivo de miles de españoles. Años atrás, Albert Plá grabó un disco de nanas para adultos. Rompió con todo lo que había hecho hasta entonces. Cuando una periodista le preguntó el por qué del cambio, Albert respondió que si la gente no quiere despertar, lo mejor será dormirla del todo. Mucha gente ahí fuera anda dormida. Las calles están llenas de zombis. El pueblo no necesita más corrección. Son los políticos quienes tienen que adoptar las posturas y las maneras del pueblo, no al contrario.
Lo políticamente correcto nos convierte en completos inútiles y en perfectas marionetas para el sistema. Gobierne quien nos gobierne no hay sitio para el conformismo, y en eso andábamos metidos Pepe y su público.

Recomiendo al personal que busque en Youtube algunos vídeos de este hombre. Especialmente sus monólogos, incluso sus entrevistas con Andreu Buenafuente. Quienes tengan amigos a los que admiran y quieren, que se miren estas entrevistas porque sus cómplices sonrisas atraviesan la pantalla hasta contagiarnos.

Naturalmente siempre habrá personas que no quieran pensar ni ver más allá de lo inmediato. Siempre habrá gente que se considere feliz e incluso superior sin la necesidad de escuchar a tipos como Rubianes. No lo siento por ellos, así como tampoco lo siento por los que odian, ni por los sectarios, ni por quienes se dejan manipular, ni por los que se quedan con la primera versión que les interesa, ni siquiera por los rígidos que sólo caminan en una dirección alejada del sentido del humor.

España necesita a toda esa gente que hace y dice lo posible por romper con los esquemas de la doble moral. El individuo más libre necesita a esos personajes que nos gritan a la cara -con todo el humor del mundo- esas cosas que necesitamos escuchar por incómodas que sean.
A Pepe, que le quiten lo bailao y lo reío. A nosotros nos queda su recuerdo y su obra, la misma que hace de España un país infinitamente mejor. Y sí, Pepe, los que no quieren pensar ni reír ni contigo ni sin ti, que se metan su España pobre y aburrida por el culo.

jueves, 26 de febrero de 2009

Tres días para cumplir...


Faltan pocos días para las elecciones en Galicia y en Euskadi... y nada parece que vaya a cambiar por estas bonitas zonas de España. Sigue haciendo frío, la peña sigue poniendo bombas, la gente sigue con acentos raros y hasta dicen que hay que sigue yendo a misa. Políticamente, el PSOE se mantiene como segunda fuerza política y tiene posibilidades de gobernar en ambas comunidades, aunque en realidad, lo tiene crudo. En Galicia el PP parece fortalecerse y puede que vuelva a gobernar, mientras que en Euskadi, al PNV no parece que nada le haga daño. El amigo Patxi, que se vio en algún momento como lenhendakari, vuelve a quedarse en la oposición... a la espera, ya puestos, de su inevitable y deseoso paso a la política nacional. Touriño, sin embargo, sí parece ser que podría quedarse en su sillón (que para eso se lo compró bien caro según las malas lenguas) si la participación se lo permite.

Han sido, éstas, dos campañas más bien un tanto insulsas. La poca salsa la ha puesto el Partido Popular y todo gracias al ya ex ministro de Justicia, Bermejo. Lo que hubieran disfrutado los chicos de El Guiñol con esta situación. Uno de sus últimos muñecos fue, precisamente, el ministro Bermejo, al que le habían adjudicado una personalidad extremadamente “guasona”. Me puedo imaginar perfectamente al guiñol de Rajoy detrás del de Bermejo, llevando éste último una escopeta (y seguramente Blanquita habría estado también por allí), mientras bromea sobre la cacería de Jaén sin licencia. Pero los guiñoles ya no están y nos tenemos que conformar con el diario de humor El Mundo. Y es que, encima, los muy tristes responsables de este periódico, se han puesto una medalla porque gracias a ellos, ha dimitido un ministro. Oigan, no, tristes, que sois unos tristes. El Ministro ha dimitido porque es lo que tiene que hacer un señor de semejante altura cuando su posición se ve comprometida. Además, ha sido una maniobra electoral muy bien avenida por parte de los socialistas. A una semana de las elecciones, zas, el PP se queda sin su baza electoral. Aunque claro, aún les queda el juez estrella de España, Garzón, para dirigir sus ataques y desviar la atención de lo verdaderamente importante, los temas de campaña. Aunque me parece a mí que mucho tendrían que hacer los populares para hundir a Garzón (si es que lo quisieran realmente), porque a este hombre no le puede nadie. Y es que contra un señor que va por el mundo impartiendo justicia, sacando los trapos sucios de medio planeta y dirigiendo causas contra dictadores y contra estados... el PP tiene poco que hacer. Pero bueno, que sigan lanzando dardos contra él, que todos les van a ser devueltos en forma de condenas de cárcel.

Y volviendo a las elecciones y a modo de conclusión, todo apunta, de momento, a que la situación en ambas comunidades se va a mantener como hasta ahora: Ibarretxe de lehendakari, y Touriño con el BNG y Cia en Galicia. Tan sólo hay un alto nivel de incertidumbre en Euskadi, y es por el voto abertzale, que tiene la posibilidad de inclinar el resultado. Esto será si este voto acaba en el PNV, en EA o en Aralar, o si se convierte en voto nulo o, como todo parece indicar, se convertirá en abstención. Y si queremos sacarle una incertidumbre a Galicia, pues podría ser la del voto de la quinta provincia, la que reside fuera de España... Y la tradición apunta que este voto suele dirigirse a quien gobierna en Madrid; así que, ahí podría estar la llave de la presidencia de Touriño...

Por cierto, yo también envidio a Bermejo. No sólo lo hace Solbes. Ay… quien fuera ex ministro en España…

domingo, 15 de febrero de 2009

Febrero '49 - Febrero '86

Que la vida sea pura ironía, ya no es noticia. Tampoco lo es que la vida sea jodidamente sarcástica. Que la mujer que amas duerma con otro hombre es una historia contada mil y una veces en libros, películas y series de entretenimiento y humor. Lo cierto es que, naturalmente, ninguna de esas representaciones se acerca lo más mínimo a un dolor de carácter tan marcadamente hiperrealista.

La cara de tonto que al imbécil de turno se le queda es apoteósica. Catedrales como las de Santiago de Compostela o Jaén quedan reducidas a la nada ante el monumental gesto de estupidez que queda plasmado en el rostro del sujeto vencido.

Pero hablemos de cosas importantes, y no de lo que uno siente.

Esta semana han cumplido años dos personas a las que me debo demasiado, tanto a escala emocional como intelectual.

La primera (y la más importante) se llama Natasa Kleanthous. Su delicioso nombre, a muchos de ustedes, no les dirá demasiado. A otros seguro que sí. Hace veintitrés años nacía esta princesa en una pequeña isla del Mediterráneo, concretamente en la misma que Afrodita. Es por eso que hoy se celebra el día de los enamorados, y no al revés. Quienes estamos enamorados de la vida, lo estamos gracias a personas como ella, así que tenemos un excelente motivo para sonreir. Esta morenaza de Farmakás continúa en pie de guerra, ahora desde Birmingham y con su corazón latiendo por alguna esquina de Caracas. Yo tuve la suerte de compartir un mismo techo con ella durante los cinco meses más cortos de mi vida. Los más cortos, y los más intensos. Y los más reales.

Si el mundo fuese minimamente justo todo el mundo debería tener el derecho de, al menos una vez en la vida, mirarla sonreír. Pero el mundo no es como debería, y no me pidan pruebas. Y si no me creen, prueben a abrir una ventana al mundo y asomar durante un ratito la nariz. Comprobarán que algo huele a podrido, y no sólo en la Casa Blanca, sino mucho más cerca.

Por suerte me basta con recordar una sola mirada de Natasa para sobrevivir a cualquiera de las más de cien mentiras que salen de ciertas bocas llenas de tantísima crueldad. Una crueldad tan injusta como intolerable, tan angustiosa como indeseable. Está claro que no todo el mundo puede decir aquello de esta boca es mía.

Otro tipo que además de poder presumir de boca, cumple años, es un tal Joaquín Ramón Martínez Sabina. Y no cumple veintitrés, sino algunos más. Cincuenta y diez, que diría él. O como cantaría su primo el Nano, fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys. Este tipejo no nació en ninguna isla, sino en un pueblecito cerca del mío. Y estudió internado en el mismo colegio que mi padre y mi tío, aunque algunos cursos por encima de estos.

La vida no deja de regalarnos personajes hechos de carne y hueso. Y con buena mala leche, en el mejor de los casos. Descubrimos a estos personajes para que más tarde podamos descubrirnos a nosotros mismos. Con algunos de estos personajes tienes la suerte de cruzar millares de palabras hasta reconocerte tú mismo en sus ojos. Con otros personajes, necesitas mucho menos. O mucho más, según se mire.

Joaquín Sabina es mi tío. Natasa Kleanthous mi hermana. Y ninguno de ellos, les aseguro, tiene relación sanguínea con mi padre o mi madre. Ambos se presentaron un día en casa sin preguntarme.

El primero (pero no por ello el más importante) trajo un saco enorme de poesía cargada de sabiduría, de ironía, de sarcasmo, de buena mala hostia, de contradicción, de risa y de llanto. Le pedí que me hablara con toda libertad, incluso le permití que en ocasiones asumiera el rol del psicólogo. Diecisiete años después de nuestra primera cita en formato cassette, nos queremos como el primer día. Menuda mierda de expresión. No, no es lógica. Ni siquiera se ajusta a la realidad. En la práctica, nos queremos mucho más.

Puede que nos hayamos cruzado una docena de veces, siempre en sus recitales poéticos -musicados o no-. He de ser justo: casi nunca ha salido de mí la idea de quedar. La única vez que fui a su casa, él andaba por nuestros Buenos Aires querido. Pero él sabe bien que se lo perdono todo, incluso votar Zapatero con la nariz tapada. Andaba visitando a sus sobrinos y admiradores que le siguen al otro lado del charco. Si algo tiene mi tío Joaquín, es que le gusta cuidar a los suyos.

Últimamente sólo sé de su estado de ánimo lo que deja escrito en una carta que coloca semanal y sutilmente entre unos pezones photoshopeados y las palabras de un tipo sabio que responde al apellido de Millás. Sé también de mi tío por un amigo en común, un tal Panchito, que anda liado con nuevos textos para su siguiente obra. Tenéis que saberlo: la industria va a un ritmo, pero Joaquín va a su bola. Él hace lo que le gusta. Escribe, canta y vive sin más prisa que el de un tipo que quiere conocer más cosas. La inspiración llega cuando tienen que llegar, nunca antes. Pero a él le gusta que le pille trabajando. Las prisas sobre el papel, cosa de novatos.

Natasa llegó a mi vida hace menos tiempo, pero se ha hecho con un hueco mucho más grande que el que puede presumir mi tío Joaquín. En sólo tres años ha conseguido hacerse con un título en solitario: es la única mujer en la que creo. Porque habla no sólo con el corazón, también lo hace con la piel. Cuando mi vida y la de mi hermano Jose (que tampoco es hijo de mis padres) estaban llenas de la tristeza y el vacío que deja la marcha de alguien querido, apareció ella con sus casi veinte añitos y unas maletas gigantes, rebosantes de ropa e inocencia, para salvarnos la risa y devolvernos las ganas de tener ganas.

Esta hermanita chipriota llegó para quedarse. Y todavía no se ha ido. Sigue aquí, en la habitación de al lado. Me conoce mejor que mucha gente con la que he crecido, y le basta con escucharme decir hola para saber cómo estoy ese día. Y eso que no me escucha, sólo me lee. Eso sí es tiki-taka, Salinas.

Es una bendición poder ser tan capullo si con ello puedo conservar en el corazón a una mujer como Natasa, capaz de darle sentido a todo esto sin más arma que una carcajada. No hay dinero para pagar todo lo aprendido junto a una maestra de menor edad y mayor madurez que uno mismo. Del mismo modo, es un lujo poder calentarme el alma con la voz genuina de Joaquín, capaz de rimar y adjetivar aquellas emociones que yo siquiera alcanzo a descifrar. Es lluvia de Abril adoptar como tío a un banderillero lo suficientemente valiente para atreverse a traspasar el corazón desde la nuca sin más arma que la poesía, siempre tan cargada de futuro.

Y que cumplan muchos más, aunque sólo sea por el bien de mi salud.

martes, 3 de febrero de 2009

Los cuatro fantásticos


Estaba muy nervioso. Las manos me sudaban y mis cejas no dejaban de advertir movimiento en el pasillo. A la vez, agarraba entre mis dedos un pequeño papel arrugado. Un importante número cuatro manchaba de negro aquel frágil papelito de piel de recibo. El color de la pared era fiel reflejo de cómo se encontraba mi mente. No había dormido en toda la noche. Durante la semana anterior había escuchado consejos de todo tipo. Qué si ponte traje con corbata, que mejor sin corbata, que ni se te ocurra ponerte camisa azul.

Todo el mundo en casa se creía con derecho a opinar. Numerosos compañeros me avisaron de la complicada situación a la que me enfrentaba, pero yo no les hacía caso. No quería oír más palabrería barata. Estaba harto de seguir consejos. Quería ser yo. Yo mismo. Sin disfraces ni mentiras. Había llegado la hora de responder. De convencer a quienes jamás creyeron en mí. Yo, que siempre fui un joven afortunado. Yo, que supe adivinar el rumbo acertado para mi equipo. Yo, que gané una vez por tan sólo nueve votos de diferencia. Y hoy sin embargo, no me veían capaz.

Es cierto, en aquella sala se encontraban centenares de personas. Centenares de participantes dispuestos a hacerse valer. A conseguir destacar por encima de los demás. Pero no podrían conmigo. Había preparado con esmero mi discurso. Nada estaba improvisado. Tenía atada cada coma, cada pausa, cada punto. Hasta el más mínimo dato lo tuve en cuenta. No quería que mi trayectoria se fuera al garete por aquel encuentro. La gente permanecía callada mirándose la solapa. Yo miraba la mía ensimismado.

La verdad es que mi foto en la pantalla no acompañaba. No tenía otra y tuve que recortar la de aquel día en el desfile. Quizá ya nadie se acordaría de ese momento. En realidad, no tuvo tanta importancia. Fue culpa de mi propio zapato. Esa deformada horma me la jugó. Mis pies no aguantaron el dolor al paso del reconocible trozo de tela con estrellas.

Ahora estaba allí. Examinando con celo una hoja que buscaba ser el pasaporte de mi futuro. Mi carrera de abogado se antojaba en ese instante una escabrosa ironía. Quedaba poco. Por el escenario circulaban nombres muy conocidos. Nombres que quedarían subrayados con el porta minas del cine. Mientras, sobre el escenario se dibujaba una estela de enormes actores. Nadie dudaba en el apartado de sonido del talento de Magdalena. Tampoco de la educada melena de María Dolores en peluquería y maquillaje. Ni siquiera del buen papel que como actriz revelación había desempeñado Bibi. Mientras, numerosos ojos apuntaba hacia una silenciosa butaca vacía. En esta edición su nombre sólo aparecía en los premios a peor guión adaptado. Pedro no sabía producir ya ni cortos ni largometrajes.

Era mi turno. Caminé con paso erguido hasta llegar a las escaleras. Subí al escenario. Me agarré fuerte al atril y pronuncié aquel mágico número: cuatro. Los cuatro fantásticos habían ganado la estatuilla a la mejor película de ficción. El problema es que pronto la película llegaría a estar basada en una historia real: la de los cuatro millones de parados. No tuve tiempo para más y me despedí. Aunque debo confesarles algo, me dieron otro premio: el de mejor Director novel. Por cierto, me llamo Jose Luis. Mi apellido en la próxima entrega.

domingo, 1 de febrero de 2009

Hasta los Goya

Hay crisis, sí, pero no para todos. El programa Buenafuente ha decidido eliminar su sección Dineraco News, no sólo porque faltase empatía entre público y actores, sino porque cuesta reírnos de los menos ricos, es decir, resulta violento reírnos de nosotros mismos en una situación tan incómoda como esta.

Que España sufre una crisis económica es algo que ya sabe hasta Rodríguez Zapatero, ese ser tan contradictorio como el partido que gobierna: poco socialista, nada obrero y únicamente español cuando el viento sopla a favor. Hace algunos años muchos se tiraban de los pelos cuando escuchaban a Rajoy hablar de hilillos de plastilina ante lo evidente. Está claro que desde el trono del Gobierno las cosas no se ven con la suficiente nitidez. Los partidos se gastan la pasta del siglo en unos asesores de imagen del tres al cuarto, más preocupados de quitar corbatas que de cuidar discursos.

La gente es tonta, sí, pero no ciega. Que el personal no vea la mierda donde se bañan las altas esferas no significa que no la huela. Que el pueblo elija desconocer lo indigno de la clase política le mantiene muy por encima de la calidad humana que presumen esos auténticos hijos de la gran puta. Vivimos como ellos quieren que vivamos para que ellos puedan vivir como merecen: sumergidos en el fango y la peste que emite el dinero mal invertido.

Aquellos tontos que no tragamos con los hilillos de plastilina de Rajoy somos los mismos que tampoco hemos tragado con aquella desaceleración económica de Zapatero y Solbes.
El Presidente de Gobierno y toda su troupe se pueden ir a tomar por el culo, hablando con el mayor de mis respetos, oiga. Acudir a un programa a contestar las inquietudes de los ciudadanos a los que se debe no es un lujo, sino una obligación. Lo que acontece detrás de la pantalla suele ser ficción, pero siempre muestra el alma de quien la interpreta. Y si Zapatero quería optar a los Goya, resultaría conveniente tratar con la Academia del Cine la posibilidad de crear la categoría al Peor Guión Adaptado. Porque de sus promesas electorales al presente hay un trecho y un estrecho de Gibraltar que viene agitado.

Tiremos de panfleto psoecialista: pleno empleo, mejoras laborales para los jóvenes, ayudas a la cultura, claridad y transparencia.
Y un cuerno, Presidente de pacotilla. Si este país fuera moderno tendría cuatrocientos partidos presionándole detrás día sí, día también hasta conseguir que dimitiera. Pero no, qué mejor que una oposición llena de pijos cortijeros, espías de la TIA y lameculos con garantía de hasta cuatro años, todo bien preparadito para hacer el pasillo a unos dirigentes ataviados con chaqueta de pana para disimular -eso sí, elegantemente- un bolsillo derecho lleno hasta arriba de billetes y un corazón vacío que, además de abandonar la zona izquierda, mandó a hacer puñetas cualquier atisbo de sentido común.
Mardito país quintomundista de cantantes afónicos y artistas autoproclamados progresistas que votan a Zapatero como gesto máximo de su modernidad. Mardito país de analfabetos universitarios que se encierran para protestar con mp3 y móvil sin haber leído una sóla coma de un plan tan infame como clasista. Mardito país de niños de papá portadores de muñequeras rojigüaldas y que vomitan contra otros niños de papá que ondean trapos y queman otros para proclamar noséquecosa de nosécual independencia de noséquien. Mardito Gobierno que protesta contra las guerras que patrocina y se tapa ojos y nariz ante masacres como la de Gaza. Mardito sistema que aplasta a los que no lo juegan.

Los premios son tan injustos que necesitamos pasarlos por TV. Años y años imitando a los americanos con sus largas galas, su alfombra roja y la polla del glamour. No hay un duro para contar buenas historias, pero sí para que la actriz de turno lleve un traje al precio de sueldo de un iluminador para lucir tipito en una noche que nadie, absolutamente nadie recordará una semana después. Quizá este año la Machi y los Muchachada Nui amenicen algo tan insoportable como son los Goya. Ojalá Penélope y Vigalondo reciban el reconocimiento que merecen. Pero no nos engañemos, amigos: seguimos empeñados en españolizar algo americano en lugar de trabajar y ahondar en nuestras historias. Resulta nefasto montarnos una gala para premiar algo tan vacío de personalidad como es nuestro cine actual, tan lejano al de hace seis o siete años y tan necesario como siempre.

Para qué queremos a los Muchachada si alguna de las estatuillas puede ir a parar a las manos de Agustín Díaz Yanes y su última película, Sólo quiero caminar, quizá uno de los mayores bodrios de nuestra historia cinematográfica. Para qué queremos una gala si seguimos tirando el dinero en historias como esta y obstaculizando el paso a una gente joven que viene cargada de talento. Y sobre todo, por qué tratamos de imitar a un país que considera un gran paso para la humanidad y la salvación de todo un planeta el simple hecho de elegir como Presidente del Mundo a un negro.
¿De qué mierda estamos hablando? ¿Qué coño importa tener un presidente negro si su hermanastro keniata (también negro, no lo olviden) es detenido en su país por consumir marihuana? Qué bonito y qué progresista es votar a un negro vestido con trajes de primera. Y qué violento resulta leer o escuchar todavía el término negro, eso sí que es avanzar.

A la política y el cine le sobran las medallas y los flashes de las fotos. Todo vale con tal de mirar hacia otra parte. Claro está que no todas las fotos son para las sonrisas de los miserables. Podemos respirar tranquilos mientras los objetivos de las cámaras apunten hacia tipos tan brillantes como Rafa Nadal, los hermanos Gasol o Jess Franco, quien recogerá esta noche el Goya Honorífico. Aquí tienen otro de los motivos por el que, no obstante, merece la pena ver la gala. Y porque, a pesar de todo, seguimos creyendo en el Cine más que en la política.

miércoles, 28 de enero de 2009

No puedo ir a Marte, pero tengo mi Blackberry Storm


Hace unos días encontré en un recorte de prensa, una columna de un señor que hablaba sobre lo que se pensaba que sería el presente, visto desde el pasado, y lo que ha sido. Rascacielos imposibles, coches voladores, autopistas en lugar de calles, trajes de papel de aluminio, viajes a la Luna,… El hombre, según se manifestaba en su artículo, se sentía estafado. De profesión arquitecto, de niño soñaba con ser un millonario diseñador de estaciones espaciales rotatorias al más puro estilo “2001, una odisea del espacio”. Pero el 2001 pasó y, ocho años después, la simple idea de lanzar algo al espacio sigue siendo una cuestión tan extraordinariamente complicada como lo era, o más, hace cuarenta años. No tenemos coches que leviten, ni comemos pastillas de colores con sabor a las especies animales que suponíamos extinguidas, como las gallinas o el cerdo, y tampoco practicamos el sexo con una bola pasándola entre nuestras manos, como vivos en la imprescindible cinta de Woody Allen. El futuro que soñaba este arquitecto cuando leía aquellas predicciones que gustaban hacer las revistas de antaño, no se ha alcanzado. A vista de un ciudadano de los años sesenta… este futuro es algo más que una decepción, es un churro mojao.


Yo recuerdo que cuando cambiamos de siglo hace poco (les recuerdo que el cambio fue del 2000 al 2001), escribí dos pequeños textos, uno la tarde de Nochevieja y otro en Año Nuevo. Allí analicé, con mi limitada capacidad de narrativa (lucía unos tiernos 15 años) lo que este hombre planteaba en su columna de un periódico de tirada nacional. Atravesamos el 2000, que era la cifra del futuro y ni se tardaban 15 minutos en llegar de Londres a Nueva York (tardaba yo más entonces en llegar al instituo, y estaba en el mismo pueblo) ni había bases en Marte, ni tampoco teníamos un bonito hotel Hilton en órbita desde donde relajarse viendo la curvatura de la Tierra, y ni siquiera había robots que te atendieran amablemente en los bares. Alguien nos había estafado.

Puede que la culpa de todo la tenga el cine. Blade Runner nos enseñó una Tierra oscura, contaminada, cosmopolita, evolucionada,… pero ni las grandes lenguas se han unido, ni llueve todo el tiempo, y mucho menos existen replicantes. 2001 ha sido la que más nos ha timado. ¿Que en el 2001 íbamos a poder ir al espacio? Ahora cualquiera que sepa algo de la situación espacial actual, se puede revolcar por el suelo de la risa al plantearle una misión tripulada a Júpiter, como vemos en la película. Aquellas bellas imágenes de las naves pululando por la órbita terrestre a ritmo de “El Danubio Azul” nos engañaron descaradamente. El futuro, querido ingeniero, no ha llegado.

¿O sí?

Ayer llegué a Madrid sentado junto a un chico asiático (lo siento, no pude determinar si era coreano o de otro país de la zona) que llevaba un teléfono de última generación de pantalla táctil, por el cual primero vio una película y después se puso a jugar a un videojuego con unos gráficos sencillamente espectaculares. Yo no me quedaba corto, vi la precuela de la séptima temporada de la serie 24 en mi MacBook Pro e hice algunas llamadas a Miami desde mi Blackberry. Después, cuando llegué a la ciudad, me metí bajo tierra y en el metro llegué en unos minutos a mi casa, que permanecía calentita gracias al gas natural que es traído de dios sabe donde por gaseoductos intercontinentales. Hablé antes de acostarme por videoconferencia con unos amigos, que estaban a cientos de kilómetros y comentamos la situación de Gaza, algo que se encuentra a miles de kilómetros. Y hace un instante he visto el anuncio de un coche que reconoce las señales de tráfico, las líneas blancas de la calzada, qué tipo de suelo por el que circula, y hasta se adelanta a situaciones de peligro y toma el control de la conducción… Y es que aunque tal vez no tenga un billete para el siguiente vuelo a la base Clavius de la Luna, o una robot sexy que me provea de placer sexual desinteresadamente cuando yo se lo ordene, sí creo que hemos alcanzado en cierto modo el futuro que ese arquitecto creía que se no había escapado.

De hecho, desde hace una semana, vivimos en un futuro más futuro que nunca. El proclamado hombre más poderoso del mundo es un negro. El problema es que aunque nos parece increíble y estamos sorprendidos, no nos ha cogido sin estar preparados. Llevamos viendo en el cine, y en la ficción en general, a presidentes de los Estados Unidos negros muchos años. La serie 24, que ya he nombrado antes, muestra a dos presidentes negros en su historia, o en la película Deep Impact, donde tenemos a Morgan Freeman como carismático presidente que se tiene que enfrentar al final de la especie humana. Por eso, no nos sorprende tanto el que Obama sea el hombre más poderoso del planeta, es algo que ya hemos visto.

De igual modo, ocurre que impresionados por los efectos especiales y por las ocurrencias de las películas y novelas de ciencia ficción, no nos damos cuenta de que hemos alcanzado el futuro. Vivimos en un mundo altamente globalizado, cualquiera puede estar conectado con quien quiera. Con un compañero de este blog, un día, estando él en Chile, le dije que si no se había dado cuenta de que estábamos hablando con un océano inmenso de por medio. Él se rió. Y es que en ocasiones nos impresionamos de lo que hemos logrado, pero no es lo habitual. Damos por normales tantas cosas, como los móviles, internet, el Tuenti, youtube, el Blue-ray, los pendrives, los puentes aéreos, lo asimilamos tan pronto que pasa a nuestra realidad cotidiana y perdemos la capacidad de impresionarnos.

Hoy en día se suceden sin repercusión mediática increíbles avances médicos, o científicos, o incluso sociales. Nos hemos subido a un tren del que esperamos todo aunque no sepamos qué es ese todo. Vamos al médico esperando que nos cure lo que tenemos, sea lo que sea, y si la respuesta no es la que nos gustaría, es cuando nos sorprendemos: ¿es que no tiene cura?, ¿no hay otro tratamiento? Nos enfadamos cuando falla internet y se nos cae la conexión. Maldecimos a la compañía de turno… y hasta parece que se nos para el mundo. Sin internet estamos peor que sin agua caliente. Es cierto, ¿o no? Y si no hay cobertura en un monte perdido de la mano de dios, más de lo mismo, nos sentimos desprotegidos, indefensos, perdidos: “¿Y si me caigo y me parto una pierna y una costilla aquí, quién va a llamar a una ambulancia?”, o “¿y si me llama Maripuri y estoy aquí sin cobertura?, lo mismo se piensa que no se lo quiero coger”,… Estamos atrapados en el futuro y no nos hemos dado cuenta.

No nos han estafado, simplemente nos lo han vendido tan bien que ni nos hemos percatado que lo hemos comprado todo: el iPhone, la TDT, el mp4 (esto ya no se usa, el móvil tiene mp3, mp4, mp5,…), el Parrot del coche, la microSD de 16 gigas para la cámara, el ratón inalámbrico para navegar estando tumbados en la cama, la lavadora silenciosa que incluso hasta absorbe el ruido de la casa, el aire acondicionado camuflado en un cuadro de Monet que nos envuelve con el aroma de sus girasoles, el sistema vía satélite de vigilancia del jardín que nos avisa si los niños se salen sin nuestro permiso a jugar fuera, el BookAir para cuando estamos una reunión y queremos vacilar de portátil ultrafino, el coche que mueve sus faros de xenón solos para no deslumbrar al que viene de frente, la tarjeta de la Seguridad Social de Andalucía, las compras por eBay o en La Casa del Libro,…

Viendo como estamos, yo no tengo prisas por que llegue el futuro de Gattaca ni el de Dark City, aunque no me importaría darme un viaje por la baja órbita de la Tierra… ¡Anda, si eso ya es posible! Virgin Galactic, empresa de Richard Branson, comercializará en breve el turismo espacial, junto a otros empresarios de igual calaña. Así que… ¡Vaya, qué corte, estamos en el futuro y nosotros en Babia cazando!



sábado, 24 de enero de 2009

Noche de viento, día de mierda


La noche de ayer anunciaba lo malo de la mañana de hoy. Fui al cine para ver la nueva de Sam Mendes, Revolutionary Road. Otra historia que podía estar bien (cuenta con una sublime Kate Winslet , pero también con ese petardo infame llamado Leonardo DiCaprio) y que se desvanece a medida que avanza hasta alcanzar el típico final insostenible. Otra historia del Hollywood inmerso en la peor crisis narrativa de su historia

Al salir del cine, el viento como protagonista. Y de momento lo sigue siendo.

Cuatro de la madrugada. Las puertas del balcón de mi habitación se abren de par en par. Me levanto y cierro. Cuatro y veinticinco de la madrugada. Las puertas del balcón de mi habitación vuelven a abrirse de par en par. Me levanto jodido y cierro. Cinco y diez de la madrugada. Las puertas del balcón de mi habitación se abren una vez más de par en par. Me levanto refunfuñando y cierro. Seis menos veinte de la madrugada. Las puertas del balcón de mi habitación se abren, oh, qué sorpresa, de par en par. Me levanto, maldigo a Dios (probablemente no existe, pero esta noche está dando un por culo que no veas) y cierro. Seis y cinco de la mañana. Las puertas del balcón de mi habitación se abren misteriosamente de par en par. Me levanto, pongo el grito en el cielo mientras mi vena de la indignación está a punto de ceder y reventar. Y naturalmente, cierro. Siete de la mañana, las puertas del balcón de mi habitación se abren y me despierto para siempre.

No hay nada que hacer. Me ducho, me visto y me dirijo al Metro por Sardenya. Bajo la Sagrada Famìlia, la odisea. El viento sopla tan fuerte que inmoviliza a un tipo que carga con poco más de cien kilos en sus nutridas carnes y una cartera que viaja tres metros por detrás. Las grúas que construyen (a su ritmo) la catedral de Gaudí se mueven de forma un tanto violenta y provocan en mí, al mirarlas desde abajo, algo parecido al vértigo pero con los pies en la tierra. El zoom de mi ojo actúa a toda velocidad y el foco se disloca. Cuando por fin consigo entrar en la boca del Metro, me siento tan cansado que mi culo se desploma sobre las escaleras. Mis piernas exhaustas y la cabeza a punto de explotar. Llego a clase y tardo en recuperarme.

Cuatro horas después, al volver a casa, dos árboles han caído en Mallorca con Marina, aunque parece no haber destrozos. Nada que ver con la grada de la pista que ha matado a cuatro niños en la otra punta de la ciudad. Mi cabeza no reacciona como suele hacerlo y el cansancio provocado por las distintas facetas diabólicas del viento me hace tocar fondo. Los fantasmas asoman al presente pero ellos no saben que tengo una receta contra ellos: las palabras de Millás en su doblemente premiada El Mundo, que me sirven de cimientos para construir allá donde yacen solares inhóspitos.

Que un niñato andaluz medio mantenido en Catalunya hable de desesperación y angustia se puede considerar poco menos que insultante al contemplar lo que acontece en Gaza desde semanas atrás y cuando este carece de la legítima rabia que sienten los realmente afectados por las catástrofes que provocan el clima y las guerras. Ojalá el viento barriese toda la barbarie que azota tantas partes de un mundo cuya realidad no conocemos ni la milésima parte.

Mientras tanto, tendré que conformarme con que el viento se lleve algunos de mis recuerdos más amargos e inmediatos como, por ejemplo, Revolutionary Road, con el permiso de Kate Winslet, una de las mejores y más bellas actrices del cine presente. Y si el viento quiere llevarse algo más, que me avise y se lo dejo en la puerta.

lunes, 19 de enero de 2009

La cajita de la bailarina


Debo confesarles algo. Seguro que a partir de ahora nadie volverá a leer ningún artículo del abajo firmante. Pero debo hacerlo. Es un pensamiento que lleva rondando días en mi cabeza y no me lo puedo callar por más tiempo. Hasta ahora he conseguido ignorarlo, pero ya no aguanto. Tengo que declararles que hay una palabra que me apasiona. Un término que me quita el sueño. Y ese no es otro que tutú.

Todo comenzó una tarde lluviosa de otoño...
Yo esperaba el último tren con destino a Madrid en un andén de la estación de Valladolid. Las manecillas de mi reloj marcaban las siete y veinte. A lo lejos, una luz encendía la oscuridad para avisarme de la llegada del convoy. Subí al tren y busqué mi asiento. Enfrente de mi butaca, una niña jugaba con una cajita de madera. Era blanca, aunque compartía su espacio con unos diminutos círculos de color rojo. La pequeña estaba impaciente y lo demostraba con sus vivos ojos verdes. Su madre, que la acompañaba, le había pedido que no abriera la caja hasta las siete y media. Mientras, ella aguardaba nerviosa y con gesto adusto un guiño de aprobación.

Por fin llegó el momento. La niña venció la tapa y absorta descubrió el interior de la cajita. Una estilizada bailarina giraba sobre si misma al compás de una melodía. Entonces fue cuando la pequeña preguntó “Mamá ¿por qué lleva esa falda la muñeca?” “Porque la necesita para bailar. Y no es una falda Soraya, es un tutú”.

Desde ese instante no he podido olvidarla. Jamás pensé que me volvería a encontrar con ella. Que nuestros caminos de nuevo se cruzarían. Sin embargo así ha sido. Además, está igual que siempre. Dócil con su corta y vaporosa personalidad. Juguetona fuera de la elegante figura de sus amigas. Aunque los años no pasan en balde. Ahora, por el contrario, su reciente aparición parece que no le ha beneficiado. La descubrí este domingo en un reportaje de un dominical. Sus pies inconfundibles, calzan una infancia vestida de ballet. Y sobre todo, unas falanges llenas de oposición en el empeine izquierdo.

Al principio me costó reconocerla, acostumbrado a verla en otras pistas de baile custodiadas por dos porteros disfrazados de leones.
Y es que ella no ha dejado de rugir desde el 9 de marzo de 2008. Así se lo recomendó el líder de los domadores populares, experto en dar latigazos al Ejecutivo. El problema es que Soraya no ha aprendido aún el baile contemporáneo y continúa enfrascada en el clásico. Con sus últimas fotografías ha querido pasar de la inocencia a la insinuación, y le ha faltado naturalidad. Pues lo único que ha provocado son críticas.

Su profesor Mariano en Génova, ha intentado con sus declaraciones secar la pista para que la niña no vuelva a resbalarse. Pese a ello, la mopa de la rectificación no le ha servido para mucho, el suelo de la opinión pública ya andaba demasiado mojado.
Durante esta semana, seguro que ya nadie se acuerda de las fotos, y menos aún, de la historia de una niña que quiso dedicarse a la danza. Es cierto, al final cambió de escenario y no lo consiguió. Sin embargo, si que logró algo: tener la mano derecha erguida, como la bailarina.

domingo, 18 de enero de 2009

Sol de Invierno


Ha sido un otoño (o un invierno) realmente frío, frío de cojones, tan frío como corto. Y digo ha sido porque esta mañana, amigos, el sol ha vuelto a hacer acto de presencia en el cielo de Barcelona. Y ya era hora, joder. Esta coletilla inocente y del tres al cuarto suena rara –a la par que cursi- viniendo de un auténtico amante del frío, lo sé, pero ya es imparable e inamovible.

Y es que cuando hace tantísimo frío el tiempo parece congelarse, que no detenerse. Me explico: Uno se abriga antes de salir a la calle ya sea para ir a clase, comprar el pan o darse un simple y merecido garbeo por l´Eixample. Te tapas la cabeza, el cuello, las orejas, los pies y las manos para tratar de sobrevivir ahí fuera. En menos de diez minutos pasas de tener los hombros encogidos y los sesos fuera de cobertura a sufrir el calor inhumano que desprende cada una de las almas que habitan la línea azul del Metro, esa misma que se aventura hacia la tierra prometida de Cornellà.

Podríamos decir medio en serio que así han ido pasando los días de otoño (o de invierno) entre trabajos puntuales y mal pagados, risas intensas y llenas de sinceridad, cervezas impagables y paseos por el Raval, descubrimientos de certezas, absurdas prisas para ideas mejores o peores, nuevas emociones con nuevas caras, frío.. y más frío.

Hasta ahora me levantaba escuchando al Herrera (mis amigos Francino y Losantos me tienen aburrido en tiempos de crisis, qué le vamos a hacer). Hoy no me despertaron el maullido de Celso ni el típico repelús del pie a bajo cero, tampoco el despertador pese a lo claro y conciso de su único cometido. Esta mañana fue el sol quien se coló entre mis cortinas para azotarme la jeta sin piedad.

Oiga, cómo cambia el despertar mi amigo Lorenzo. No hay zapatillas de casa que valgan. El radiador está apagado, buena señal. El suelo no parece muy frío, mejor señal aún. Algo está pasando. Corro la cortina y ¡zasca! Ahí está, radiante, dándome la buena nueva y los buenos días.
Nada de ondasceros ni tertulias ni pollas en vinagre. Qué mejor que un temazo de La Excepción para tirarse de lleno al día, a las clases, a las risas, al estrés de lo elegido, al gustazo de lo que se presenta sin preguntar. Ni falta que hace, carajo.

Compro el diario y compruebo que luz del sol ha llegado también al Real Madrid, un club que siempre merece perder pero con un Presidente de verdad, si es que este existe y no es otra utopía como la de encontrarnos a Paquirrín currando en un laboratorio de células madre o a Mayor Oreja vestido de butano en Guantánamo y acribillado a balazos por no intentar escaparse.
Según afirma un numeroso grupo de personas con gafas, el sol nos aporta vitaminas. En mi caso, al menos esta mañana, me dotó de unas tremendas ganas de sonreír ante lo que podría haber sido un gran día si Israel hubiese anunciado un alto al fuego real y sin condiciones, si en los informativos no se hubiese hablado de la crisis o si Esperanza Aguirre hubiese anunciado su retirada de la política. Lástima que al final el día se nubló. Al menos, el Barça ha vuelto a barrer en eso de la pelota. No me dirán ustedes que este tal Guardiola no es un sol.

lunes, 12 de enero de 2009

Rompiendo la piñata

Veinte días han pasado ya. Veinte días, desde que muchos españoles asistimos a su cumpleaños. Aunque en esta ocasión la verdad, que quede entre nosotros, la fiesta ha sido un poquito más sosa. Además, este hombre tiene siempre la extraña manía de quitarse años en su aniversario. Y al final siempre se queda en cero. En realidad ya debe rondar al menos los veinte siglos, pero ojo, se conserva muy bien. Eso de que algunos digan que existe y otros que no, le viene genial para el cutis.Eso sí, no puedo revelarles su nombre por temas de seguridad. Pues hay un tal rey Herodes que aún lo anda buscando. Lo que si les puedo adelantar, es que responde al seudónimo de Mesías.

Este individuo lo tiene todo muy clarito, no se crean. Ya sabía de pequeño lo que quería ser de mayor: periodista. E incluso donde quería trabajar: en la radio. Con aquello de que tiene que difundir su mensaje, pensó que la radio sería el mejor medio. Que es el más rápido, y sobre todo, el más creíble.
El problema es que ciertos compañeros de profesión critican su falta de naturalidad. De hecho, hay quien va más allá y comenta que desde el principio todo lo tiene guionizado. Y que existe una especie de voz en off, que desde arriba le chiva palabra por palabra, obra por obra, y milagro por milagro.

Sin embargo, esta temporada no está siendo muy buena. El programa pierde audiencia y para colmo la cadena le ha encomendado una nueva misión. Fundar una sección que responda de verdad a la llamada de los oyentes. Una sección que se llamará algo así como el crisisanismo o crisisabismo. Aún no lo tienen cerrado…

También, como la gran mayoría esta Navidad, se ha dado cuenta del enorme agujero que tiene en el bolsillo. En el Portal, las cosas no andan igual que siempre. Su padre, San José, no deja de coger números cada mañana en el INEM. Ya no se venden pisos y por lo tanto, tampoco se compran muebles. Así que, sobran los carpinteros. Su madre, la Virgen María, se queja de la escasa flexibilidad laboral del mercado. Y mira que ella ha pasado por diferentes puestos de trabajo y departamentos .Y sino recuerden: trabajó en el Hospital cuando fue Virgen de los Dolores y hasta en un Centro de Fertilidad cuando fue Virgen la Concepción.

Hasta en la mesa la familia ha notado la actual situación. En nochevieja por ejemplo, y pese al cariño que le tenían, han tenido que sacrificar a la mula para poder llevarse algo a la boca. Y es que esta Navidad los pobres pastorcillos no se han estirado mucho con los regalos. Más bien, han predominado los caganers, para maldecir a las ovejas negras de los bancos.

Mientras, el Mesías ha visto como en su emisora no ha dejado de sonar el mismo villancico durante toda la Navidad. Ese, que al ritmo de Ere, Ere, no dejar de echar a trabajadores a la calle. Aunque él en los informativos ha estado muy atento a lo que pasaba fuera de nuestras fronteras. Las bombas y las alarmas no eran efectos sonoros. Sino el sonido de la tragedia en la Franja de Gaza.

Quizá el rey Baltasar se está retrasando demasiado este año, a la espera de tomar posesión de su trono en Estados Unidos. Esperemos que mire pronto al cielo y se guié por la estrella fugaz hacia Oriente. Porque ya está bien de romper tanta piñata.

domingo, 11 de enero de 2009

(Parece que) Lo mismo da

En el siglo XXI
parece que
lo mismo da
escapar de la crisis
sin falda y a lo faja,
padecer de cistitis
o de bombas en Gaza.

(En el siglo XXI
parece que)
Lo mismo da
un motín en Barajas,
Álvarez que Zapatero,
España en rebajas
y jodiendo bajo cero.

(En el siglo XXI
parece que)
Lo mismo da
Cristiano que Ronaldo,
Florentino que Calderón
para ponerlos a caldo
si sale barato el perdón.

(En el siglo XXI
parece que)
Lo mismo da
Azpurúa que Aginako,
Legorburu que Zurrano,
Justicia tira a saco
y nos corta la mano.

(En el siglo XXI
parece que)
Lo mismo da
Estado Israelí,
Hitler y secuaces
sin pedigrí
de todo capaces.

(En el Siglo XXI
parece que)
Lo mismo da
Ultras que Boixos,
Reds, latinkings,
Locales y Mossos,
pijas que pilinguis.

(En el siglo XXI
parece que)
Lo mismo da
verdades a medias
que mentiras enteras,
mirar la wikipedia
o páginas pajeras.

(En el siglo XXI
parece que)
Lo mismo da
el Obama que la Clinton,
el burguer que la soda,
póngame un quinto
con tapa y no me joda.

(En el siglo XXI
parece que)
Lo mismo da
doñasofía que Enrique,
Tardá que Borbón,
país moderno en el dique
seco, mardito mojón.

(En el siglo XXI
parece que)
Lo mismo da
Gepeto que Pinocho
si poco se mueve
del dos mil ocho
en el nueve.

miércoles, 7 de enero de 2009

Ya está bien



Hay quienes aún siguen ondeando la bandera del victimismo en Israel, quienes se creen dueños de todo el dolor acumulado por la Humanidad, aquellos que han sido mártires de los mayores crímenes de la Historia. Y tienen razón. El genocidio Nazi fue la más reciente de sus pesadillas… le precedieron muchas, sí. Y todos, hoy, compartimos la carga de haber sido descendientes, más cercanos o menos, de algún asesino de judíos. Pero no por ello, cargamos con sus culpas. De igual modo, ningún descendiente de las víctimas de los innombrables crímenes cometidos contra el judaísmo, debería cargar con el odio del pasado y el rencor acumulado. Si eso fuera aceptable, estaríamos hablando de un ojo por ojo hasta la eternidad. La Humanidad ha tenido tantos conflictos, tantos enfrentamientos, que da igual su origen, si nos tuviéramos que odiar y vengar eternamente, la raza humana se extinguiría en cuestión de horas.


En España, a pesar de que nos gustaría que hubiera más justicia histórica, hemos sabido pasar página (al menos públicamente) y seguir adelante. Porque, ¿ustedes verían justo que un nieto de un combatiente republicano fuera a pedirle cuentas al nieto de un soldado nacional? Es absurdo. Sin embargo, una minoría de judíos (porque evidentemente no son todos) cree que el planeta entero le debe a su pueblo mucho más que una disculpa. Y eso, miren, no.

El conflicto palestino-israelí es muy complejo y confuso… y según la mayoría de la humanidad, carente de sentido. Sin embargo, hay dos pueblos peleándose, uno poderoso y el otro algo menos poderoso (detecten la ironía). Los palestinos están en una situación extrema (para ir a por agua han de pasar controles israelíes, para ir a las escuelas han de pasar controles israelíes, para ir a trabajar han de pasar controles israelíes, para ir a… controles israelíes) y se encuentran desesperados en muchos casos. Por ello, y como bien puede entender cualquier ser humano, ante la desesperación… sólo queda la violencia (porque aunque estemos en un mundo supuestamente civilizado y controlado por la razón y el derecho… cuando se está acorralado… sólo nos queda el matar por sobrevivir). De ahí nace Hamás, los llamados terroristas de Gaza, que atacan suelo israelí con morteros y armas similares. Israel, país poderoso, devuelve los ataques de la única manera que haría un país del primer mundo: bombardeando con cazas o con tanques a civiles inocentes.

Hace poco, escuché a alguien decir que Israel aguantaba mucho y que los “terroristas” no paran de tocar las pelotas atacando a diario… Y que era legítima la respuesta de Israel arremetiendo salvajemente contra la población… Incluso escuché que los palestinos se lo habían buscado. ¡Oiga, no! ¿Cómo que se lo han buscado? Los ataques “terroristas” de Palestina en Gaza persiguen un único fin: que es recuperar el país que se le está siendo arrebatado desde hace mucho tiempo por Israel. Ese terrorismo, permítanme decirlo, podría estar más que justificado.

Lo que no tiene justificación alguna es ocupar un país y maltratar al pueblo que vive allí. La comunidad internacional, ya sean organismos oficiales, no gubernamentales o periodistas, son testigos de la situación que allí se está viviendo. Los militares israelíes entran en los pueblos y buscan a todo varón que por su edad sea potencialmente un terrorista… es decir, hasta los chavales de 14 años son “arrestados”. Y escribo esta palabra entre comillas porque su uso recae sobre algo legal, que es lo que pretende hacer ver Israel, cuando en realidad la palabra correcta sería secuestrar.

Pero cuando esta situación es denunciada, aparece el victimismo del genocidio… No hace mucho, tal vez un año, el Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, junto al Ejecutivo, manifestó su repulsa hacia ciertos actos cometidos por el estado de Israel… Media hora tardó el Partido Popular en acusar al Gobierno de antisemita. Como diría Trillo, “manda huevos”. Y esto me lleva a mi entrada anterior, donde escribí unas palabras que han ofendido a una amiga mía judía. No llamé nazis a los judíos, sino que acusé a Israel de una actitud nazi (y me remito al muro de vergüenza que han construido para delimitar la frontera que se han inventado). Porque, poseyendo el pasado que poseen, deberían ser más sensibles a la hora de, por ejemplo, bombardear escuelas, como hicieron hace escasamente 24 horas.

El estado de Israel, debería replantearse su situación. Por un lado, adecuar las respuestas, y atacar objetivos estratégicos únicamente, minimizando los daños colaterales sobre civiles. Eso, si no hace lo que tendrían que hacer, que es darse media vuelta y retirarse del suelo palestino ocupado ilegítimamente, y dejar a su población en paz.

Ya veremos cómo sigue esta historia que, gracias a la presión internacional, parece que de momento entra en estado de tregua...



martes, 6 de enero de 2009

El sonotone popular

La Navidad desarrolla las papilas gustativas. Y sino, que se lo pregunten a quienes antes de estas fechas disponían de un hermoso valle en su tripa, y ahora albergan una pronunciada cumbre. También fomenta el sentido del tacto, cuando los billetes pasan de mano en mano con el único propósito de rozar un poquito más el consumismo. E incluso a los políticos españoles, las Pascuas les agudiza el oído. Aunque no a todos.

En el PP por ejemplo a algunos, tanto calentar el sillón de la presidencia les está provocando problemas de sordera. Ya le avisaron los votantes el pasado 9 de marzo cuando el Partido Popular volvió a perder las elecciones generales.

Entonces en Génova parecían no enterarse de los datos entre el graznido de tanta gaviota popular. Y hoy, las encuestas reflejan, que a pesar del zumbido de la crisis, los ciudadanos están más familiarizados con la melodía de los socialistas. Concretamente con su director de orquesta, el presidente Rodríguez Zapatero.

Sin embargo Rajoy aún no se ha percatado de la enorme diferencia que existe entre oír y escuchar. El gallego no advierte ninguna molestia en el tímpano, y tampoco confirma que le ha entrado agua. Mientras, los números señalan como el líder del PP no deja de sacudir su cabeza a la paja coja, para intentar desatascar el enorme tapón que sufre su valoración. Además el jefe de la oposición, está muy pendiente de que funcionen bien las glándulas ceruminosas del partido, pues aquí lo importante es que ningún agente extraño entre hasta la cavidad Ejecutiva. El mismo se encarga de emplear el bastoncillo del poder cuando aguerridamente o aguirredamente alguien busca penetrar hasta el interior.

Pero el mayor problema que padece el PP continúa siendo la falta de audición. Rajoy no percibe que no se puede renovar un partido, sin tocar la cabeza visible del mismo. Todavía permanece con las orejeras puestas, pues sabe que su candidatura para el 2012 está cogiendo en la actualidad mucho frío. Por ello, el líder de la oposición deberá preparar una buena campaña, sino aspira a que el PSOE se burle en junio de su Oreja de sopillo.

El 1 de Marzo tendrá su primera prueba con Nuñez Feijóo y Antonio Basagoiti en Galicia y el País Vasco. Será el momento de comenzar a avivar el fuego de su electorado y prepararlo para las europeas. Puesto que Europa se va a convertir en un altavoz de lo que ocurra en el futuro incierto del máximo dirigente del PP.

En una comunidad, cierta presidenta y cierto alcalde ya se están ajustando el sonotone para escuchar fielmente lo que acontezca de aquí a julio. Por eso, Rajoy deberá estar muy atento al oído interno de su partido, que al fin y al cabo es el encargado de mantener el equilibro. A ver si se descuida y le mojan la oreja. Porque aquí da igual, si la plaza es madrileña, valenciana o belga, lo importante es cortar y llevarse algo.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Un año en el cine...


Se acaba el año y uno no sabe si llorar un rato. He entrado en internet por aquello de ver qué salía en los periódicos y en mis webs de referencia el último día de este 2008. Entre lo de Sacyr, el atentado de los sinsentido, la actitud nazi de Israel, y el alcalde subnormal del Partido Popular que ha dicho que las mujeres están sobreprotegidas por la ley al exculpar a un acosador sexual… está bien el panorama. Por eso, antes de que alguna vena del cuello me explote ante semejantes barbaridades, voy a hacer un repasillo de este año. En todas partes lo hacen, así que, no voy a ser menos. Pero lo voy a hacer de las películas que he visto este año en el cine, criticándolas brevemente. Ya sé que no es muy original, pero, por favor, que es el último día del año, permítanme hacer algo rápido…

La sombra del cazador
Gran película que pasó muy desapercibida. Magnífica. Un reparto correcto encabezado por un Richard Gere en estado de gracia y una historia excelente. Imprescindible.

Expiación: Más Allá de la Pasión
Aunque no suelen gustarme estas películas, he de reconocer que ésta me sorprendió. Maravillosa. Una de las mejores películas románticas de los últimos años, como he leído en algún foro.

Monstruoso
El concepto es increíble. El ataque de un monstruo a Nueva York grabado por un videoaficionado. La película impresiona, ciertamente parece real todo y está llena de elementos que te hacen partícipe de lo que allí ocurre… Pero no soporta un segundo visionado a no ser que sea para buscar detallitos. Eso sí, tuvo la mejor campaña de márquetin (viral) de la Historia.

No es país para viejos
Vedla. Nada más. Una obra de arte. Una de las tres mejores películas del año.

Juno
Chorrada. Quitando un par de momentos brillantes… pura tontería. Ese rollo a lo peli de Wes Anderson (Life Aquatic) lejos de convertirla en un producto raro, interesante, la hace aborrecible.

Jumper
El descojone padre. Con esta película pasó algo inexplicable. La idea es buena: gente que se puede teletransportar con sólo pensarlo. Pero ni el actor daba para más, ni el director y los guionistas sabían qué hacían. Decepcionante.

Sweeney Todd
Una película más de los colegas Johnny Depp y Tim Burton… Preciosa fotografía, buenas interpretaciones, música para recordar… pero vacía en muchos aspectos. Sólo la he visto una vez y no estuve muy atento, pero no pasará a la historia de su director.

Pozos de ambición
Grandiosa. Daniel Day-Lewis hace pocas películas… Pero los buenos perfumes se venden en frascos pequeños. Descomunal actor que hace toda la película él solo.

21 Black Jack
Podría haber sido mucho más atractiva de lo que es. Chicas monas, universitarios inteligentes y el profesor que todos hubiéramos querido tener… Pero falla.

Iron Man
¡¡¡Qué grande!!! Robert Downey Jr. vuelve a la vida. Puro entretenimiento inteligente. Un producto perfectamente elaborado y empaquetado. Ofrece más de lo que se busca y eso es de agradecer cuando se va con los colegas al cine.

Indy 4
A diferencia de Iron Man, ofrece menos de lo que se espera. Con decirles que el tema va de extraterrestres… En fin, no desagrada y se ve fácilmente, como buena película del amigo Spielberg.

El Increible Hulk
Pretendía ser algo parecido a Iron Man… y aunque a la gente, por lo general, le gustó, a mí me pareció una especie de tontería. Mi amigo y tocayo Norton no sé muy bien por qué se metió en esto.

Hancock
Funciona a medias. El trasfondo, el de los héroes míticos que han sobrevivido durante milenios ocultos después de haber sido abandonados por los dioses… vale, guay… sumado al del héroe echado a perder… ¡Ay, no sé! Podría haber sido un producto espectacular, pero se queda en un lucimiento de la bellísima Charlize Theron y aunque eso es motivo suficiente para cualquier película… aquí no lo es. Creo que es el fracaso del año, por lo que podría haber sido y no fue.

Wall-E
Ya no sólo es la mejor película de animación de la Historia, sino que es una de las tres mejores películas del año. Perfecta película que podría haber sido considerada de cine mudo si no fuera por la última parte de su metraje. Una historia con muchas capas que llega a todos los públicos y que no dejará a nadie indiferente. Como he leído por ahí “Maravillosa hasta doler”. Obligatoria.

Che: El Argentino
Una coproducción española. Steven Soderberg se confirma como uno de los directores más geniales del panorama y Benicio del Toro como un actor descomunal. Espero ansioso la segunda parte de este biopic.

Vicky Cristina Barcelona
No se les ocurra verla doblada al castellano. Yo lo hice y tuve que buscar un cine para verla en versión original después. A pesar de ser tan odiada como admirada, hay que reconocerla… Penélope Cruz es magnífica. Si se lleva el Oscar (aunque hay más gente que se lo merece) no tendríamos que extrañarnos…

Red de Mentiras
Caña a los americanos y algunas verdades sobre el mundo actual. Un trío espectacular, Ridley Scott a la dirección y Dicaprio (que es mejor actor de lo que nos gustaría) y Rosell Crow dando vida a los actores de la guerra de Irak. Como cabe esperar de su director, una película brillante. Espías sin el glamour de James Bond, realistas.

Quantum of Solace
La película de acción del año. Una digna continuación (o final) para Casino Royale. Violenta, salvaje. Un Bond descontrolado y perturbado… que tiene que dejar de ser un simple asesino del MI6 para convertirse realmente en un 007, en Bond… James Bond. Eso sí, hay que ver la anterior para entender algo.

Mamma Mia!
Me arrepentiré de haberla visto hasta incluso después de morir.

La Escafandra y la Mariposa
Una joya. Dramática. Para verla no en estados de depresión. Si eres maniacodepresivo, no la veas.

Los Crímenes de Oxford
Fallido intento de hacer no sé qué. Alex, tronco… eres un crack y la peli mola en el fondo (sobre todo cuando haces lo de los espaguetis), pero… ¿qué has hecho? Sigo tus blogs y te debo admiración eterna… pero aquí me la jugaste. Pero tranquilo, sé que la culpa la tienen los americanos, que te obligaron seguro a rematar el guión así… Te perdono.

Star Wars: Las Guerras Clon
Pero esto no tiene perdón de Dios. George Lucas se cree que nos la puede colar por donde quiera. Me parece de arte puro que haga una serie de animación y que esté preparando una serie con actores de carne y hueso… Pero que no coja los primeros capítulos de la serie de animación, los junte y nos los estrene como una peli nueva de la saga. ¡Eso no se hace!

Asesinato Justo
Esta película es mala una vez y dos. Mira que es un placer ver a Robert De Niro y Al Pacino juntos, pero con eso una obra no se mantiene. El guión es patético y la dirección tosca… y, de hecho, ni Al ni Robert se lo curraron… Puaf, para esto mejor no hacer nada.

Quemar después de leer
¡Ay! Qué grandes son los Coen… pero aquí no han conseguido rematar del todo la peli. Sin embargo… una película fresca y divertida con un reparto de estrellas en papeles increíbles. Clooney hace una vez más demostración de que es un actor cojonudo que logra meterse hasta el extremo en cualquier papel que se le aparezca; y su amiguísimo Brad Pitt, delirante. Recomendable, por supuesto.

Australia
Cine pretencioso por un lado, pero a la vez, por otro lado, interesante, bien hecho y bello. Nicole Kidman, preciosa (para variar), y Hugh Jackman, como el tío duro que todos quisiéramos ser algún día. Una fotografía espectacular, como sus efectos especiales, y un guión algo complejo para sus tres horas menos cuarto de duración… Se dice que intenta emular a las películas clásicas como “Lo que el viento se llevó”, pero en absoluto. Esto es otra cosa.

El Intercambio
Con esta película he tenido un rollo extraño. Cuando se anunció el proyecto, Changeling, se acababa de publicar la autobiografía de Mike Oldfield… ¡que se titulaba igual! La emoción me embargó al pensar que el gran Eastwood pudiera hacer una peli con la vida del tito Oldfield… Pero no. Sin embargo, una buena película para terminar los estrenos del año… Es más, una muy buena película, dura, magnífica.

El Caballero Oscuro
Y llegamos a la mejor película de 2008. Perfecta. Posiblemente la mejor película de ese corte realizada hasta el momento… y eso es decir poco. Una dirección magistral, un guión sólido hasta la perfección, una fotografía correcta y unas interpretaciones soberbias. Es al cine de superhéroes lo que fue “2001” a la Ciencia Ficción: su culminación como género capaz de dar obras maestras.


Sé que me dejo algunas… pero bueno, tampoco nos vamos a poner quisquillosos, ¡que es Nochevieja! En resumidas cuentas, cuatro películas con las que recordar el año de la primera crisis económica mundial del siglo XXI, el 2008: “El Caballero Oscuro”, “Wall-E”, “No es país para viejos” y “Quantum of Solace”.


FELIZ AÑO 2009 DE PARTE DE LOS MIEMBROS DE
'MÉNAGE À TROIS'.



martes, 30 de diciembre de 2008

Pasando de cuartos

Las moscas están preparadas. En la Primera, la Igartiburu le ha recortado el entrecejo a Carlos Sobera, porque este año ya nadie le tanga. En Antena 3, Kirá Miró le ha anudado bien a Ramón García la capa, a pesar de que el presentador asegura que sabe más que un niño de primaria. Y en Telecinco, se rumorea que Cristian Gálvez se ha confundido de rosco, y sigue empeñado en buscar palabras en el paraíso del escote de María Castro. Eso sí, siempre con el permiso del Duque.

Pero no serán los únicos rostros televisivos que despidan el 2008. En Cuatro, quienes quieran calentar antes de irse de fiesta de cotillón, podrán hacerlo con los chicos de Fama ¡a bailar! Y los que prefieran anotarse alguna gracieta para ligar, pueden sintonizar a los enlatados Berto Romero y Andreu Buenafuente en la Sexta.
Si, han leído bien, enlatados. Porque los populares humoristas retransmitirán las tradicionales campanadas de nochevieja en diferido. La cadena de Mediapró ha decidido congelar el humor fresco para conservar el cupo del gasto. Y es que quizás a los verdiblancos, la guerra del fútbol les está pasando factura.

También continúan muy atentos a la cuenta en estas fechas las comunidades autónomas. Desde la visita de hace un par de semanas de Montilla a Moncloa, los presidentes autonómicos llevaban con la mano levantada para pedirle l´addition al Ejecutivo. Y concretamente a uno de los barman con más antigüedad en el Gobierno, Pedro Solbes. El problema, es que como la mayoría sabe, el camarero de la Economía española tiene muchas mesas que atender, y sobre todo, muchos platos que repartir.

Por eso, el jefe de servicio, Rodríguez Zapatero, tuvo que llamar uno por uno a los comensales. Aunque lo que no sabemos es el orden en el que se hicieron las reservas. Pues algunos, pudieron disfrutar de una hermosa velada a solas con el presidente del Gobierno, y otros, se tuvieron que conformar con compartir mantel, como fue el caso de la visita conjunta del presidente de Asturias, Álvarez Areces, y el de Extremadura, Fernández Vara.

Sin embargo, hoy por fin, Pedro Solbes ha despejado la incógnita y ha explicado el boceto del nuevo modelo de financiación. Seguro, que las bocas políticas regionales han tomado buena nota de lo relatado esta mañana por el ministro. El experimentado barman ha revelado que a partir de ahora la tarta se repartirá de forma distinta, y que el Estado tocará a menos parte del pastel y las comunidades a más. Sin duda, una buena noticia para los golosos nacionalistas.

Por eso, mientras las autonomías desmenuzan punto por punto los apartados de este plan, habrá que estar atentos, por si a alguno le da un "subidón" de azúcar con tanta novedad. Sin ir más lejos, ya observamos las consecuencias del dulce navideño, cuando el presidente gallego, Pérez Touriño, afirmó que se debería tener en cuenta las coficialidad de las lenguas a la hora de repartir el postre.
Mejor un poco de fruta. Sería lo recomendable para que los políticos tanto de la izquierda como de la derecha bajaran de peso después de Navidad. Así que, vayan preparando las uvas de la suerte. Pero acostúmbrense a atragantarse, porque ese hueso nos va a acompañar hasta 2010.
Además, aunque este año la selección rompiera la maldición y ganáramos la Eurocopa, en 2009, los españoles no están para pasar de cuartos.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Volver (como un lagarto)


Estas fechas sirven a algunos para descansar o, en su defecto, para remontar un poco y tomar algo de aliento. La Navidad sirve a muchos como excusa para volver.
Volver a hacer las maletas, cada vez con menos equipaje ya que el calor necesario lo ponen quienes te reciben. Volver meterte en un avión a más de 800 kilómetros por hora y doce mil metros de altura. Volver a ver la costa valenciana y los pueblos de Albacete desde esa minúscula ventana que, alguna vez, a todos nos ha pasado por la cabeza romper para hacer la gracia antes de volver a usar la cabeza. Volver al tsunami de olivos y a las cuestas que cada vez cuestan menos subir.

Volver a aterrizar en el aeropuerto de Granada-Jaén, al mismo que tantos recuerdos me devuelve y en los que su protagonista llora como un imbécil más mientras se despide de una mujer que marcha para jamás volver (a ser la misma).
Volver al abrazo de mi padre, a la ternura de mi madre, a la nueva madurez de mi hermana. Volver a jugar con un gato diez veces más grande. Volver a poner los pies en el tiesto.

Volver a quedar con un buen amigo para tomar una cerveza y volver a comprobar que, en menos que canta un gallo y sin planearlo demasiado, un bar se llena de buenos amigos y otros sucedáneos. Volver a beber para contarlo y contarlo para beber. Volver a las buenas conversaciones, a las noches sin besos ni futuro y a las copas con risas. Volver a improvisar esas cosas que nos pasan y que tanto nos divierten. Volver a conocer una rubia encantadora para inmediatamente volver a descubrir que no te apetece conocerla mejor.

Volver a la buena compañía de la familia, volver al regazo de esas personas que convierten apellidos tan comunes como los míos en únicos, propios y admirables. Volver al FM de Beas de Segura para volver a perder al billar con mi primo.
Volver al frío en los huesos. Volver al calor en el alma. Volver a los coloquios familiares entre las carcajadas de las madres junto al brasero, los padres frente a la lumbre y los hijos con el cubata en mano. Volver a discutir sobre la tristeza que viene trasmitiendo el Real Madrid desde hace demasiadas temporadas y sobre la injusticia de los sorteos navideños que nunca nos tocan.

Volver a Jaén, a El Bodegón y su Tere detrás de la barra sirviendo mortadela, salchichón y litros de cerveza. Volver a la antigua casa del Rector y reinventar Jaén, la ciudad que queremos y que criticamos con todo nuestro corazón. Volver al país donde el tiempo pasa más despacio, a las calles donde el corazón late a mayor velocidad.

Volver y descubrir que un lagarto, cuando huye, lo hace dejándose alcanzar, haciendo trampas, mirando de reojo constantemente.

Volver a mirar las noticias para volver a entender que somos pocos quienes podemos celebrar algo. Volver a El Corte Inglés y comprobar que la palabra crisis resulta cuanto menos insultante si es analizada con la razón social y no con la frialdad del capitalista.

Volver a mirar hacia la Tierra Santa y descubrir cómo los hijos de la grandísima puta de siempre, el Ejercito israelí, bombardea la franja que separa Gaza de Israel. Volver a preguntarse por qué, mientras unos juegan a víctima y verdugo o al perro y al gato, son los inocentes quienes pagan la indecencia de los culpables.

En Gaza el verbo estar acompaña a volver. Volver a estar atrapado entre dos tierras y recibiendo contínuamente regalos de muy mal gusto: cerca de doscientas víctimas, mucho miedo, incomprensión y dosis fatales de sinrazón.

La Navidad necesita actualizarse. Ya nadie puede creer que los Reyes vengan de Oriente sin pasar por aduanas. De venir en avión, tendrían un problema serio con el peso del equipaje. Y lo peor de todo es ver a Baltasar huyendo de la policía con una manta a la espalda poco antes de ser extraditado y cuando ya es demasiado tarde para evitar su explotación.

Me dirán ustedes aquello de tengamos la fiesta en paz, pero la verdad es que uno, con tanto turrón de chocolate, tanto mantecao, tanta uva y tanta sidra que se mete entre pecho y espalda no sabe muy bien si, con la se ha armao en Belén, tiene derecho a cagar tranquilo.

martes, 23 de diciembre de 2008

La niña buena

Queridos Reyes Magos:

Este año he sido una niña muy buena. Sí, se que más de uno me ha cogido manía, y que algunos piensan que he crecido demasiado pronto. Pero yo ya lo avisé. Hace unos años nadie preguntaba por mí. Vale, es cierto que entonces me entretenía jugando con las subprime, y que no hacía mucho caso a los estudios. Pero que querían que hiciera. Mis papis del SEC no me querían. Pasabas las horas y las horas montando mis propios bonos, y me lo pasaban tan bien.

Además, no tenía tiempo para ir a clase, ni mucho menos, para andar con aquellos profes aburridos que sólo hablaban de teorías económicas. A mí gustaba tirarme las mañanas en el parque, ¿o era en el parqué?. Disfrutaba viendo a aquellos hombres de pelo cano mirando los números en rojo. Como sonaba una campanita y un nuevo amigo se unía a jugar con nosotros. Era todo tan mágico.

Yo era muy pequeña y aún no había empezado a andar. Aunque es cierto, que mientras aquellos señores miraban para otro lado, aprovechaba para dar mis primero pasos. Estaba tan ilusionada. De vez en cuando hacía pompas que subían tan alto, tan alto, que tocaban el techo, y después se explotaban contra algunos mubles, y sobre todo inmuebles.

Sin embargo, al final me echaron del colegio. En septiembre, tras una fuerte pelea con mis hermanos Lehman, tuve que emigrar a Europa. Allí tampoco les hacía mucha gracia el tenerme como alumna. Miraban mi currículum y acto seguido me mandaban a otro país. Pasé por Alemania, Gran Bretaña, Francia, Irlanda, hasta llegar a España, donde finalmente encontré mi sitio. Siempre he pensado que me aceptaron porque no tenían muchas referencias sobre mí. Incluso, el subdirector, Pedro Solbes, se negaba al principio a admitir que era alumna suya. Pasadas unas semanas, hice buenos amigos en el Colegio de los Padres Socialistas. El hermano Miguel Sebastián estuvo siempre muy atento a mí, y el hermano mayor Jose Luis Rodríguez, no me quitaba ojo.

Pero la manera en que me vigilaban me hacía sospechar. Preferían que permaneciera las horas en mi celda, antes que salir al patio y me viera todo el mundo.
Cuando se enteraron de que residía en el Colegio, me trasladaron ipso facto al Colegio Público de las Cortes. En él, el profesorado está compuesto por alguno de los Padres Socialistas anteriores, que se entremezclan con el de los Padres Populares. De hecho, es vox populi, que el Padre Jose Luis Rodriguez se lleva fatal con el Padre popular Mariano Rajoy. Son numerosos los rumores que circulan por los pasillos sobre importantes discusiones que ambos han mantenido. Aunque en los últimos tiempos, muchos aseguran, que las principales broncas son fruto de mi presencia en la Escuela.

Por eso, queridos Reyes Magos, quiero decirles que a pesar de lo que les digan, yo he intentado ser un niña buena. Lo que ocurre, es que he sido desde pequeña un niña bastante malcriada, y a la que le han dado muchos caprichos.
Así que esta Navidad quiero pedirles un coche, pero eso sí, que traiga por favor su ERE de instrucciones, que sino después no sé como montarlo. Y por cierto, no tengan en cuenta, que esta Navidad sea cuando más niños se enteren de que los Reyes son los padres. Lo reconozco, es por mi culpa.


Firmado LA CRISIS.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Cincuenta años sin complejos

A excepción de la anticipada, ya sea de manera forzada o voluntaria, la edad establecida para la jubilación está en los 65. Si me equivoco, por favor, corríjanme.
En el arte entendido como profesión la jubilación jamás viene impuesta al alcanzar una edad concreta. El artista se jubila cuando las musas desaparecen o simplemente cuando otras inquietudes aprietan con más fuerza. Incluso cuando no se tienen más ganas o no hay nada que expresar. Y lejos de todo eso queda Raphael, el Cantante. Y cuando digo Cantante, lo digo en el sentido más estricto de la palabra y del oficio. De ahí las mayúsculas.

Hoy toca pelearme contra aquellos que no darán crédito a lo que escribo, contra aquellos que tampoco se plantearán la posibilidad cualquiera de mis afirmaciones. Pero las diré porque no tengo la menor duda de su más absoluta coherencia.

Hace un par de años compré para mi madre el recopilatorio Maravilloso Raphael, formado por tres cedés y un deuvedé con parte de lo mejor de la carrera de este peculiar personaje.
Mi pecado capital es mi mayor virtud: la curiosidad. En ocasiones, por su culpa, invierto mal mi tiempo. Gracias a ella también descubro grandes joyas. Faltaban dos semanas para poder dar el disco a mi madre. Demasiado tiempo para tener un disco nuevo encima de la mesa sin abrir. Decidí esconderlo en el cajón para no verlo, pero esto no hizo otra cosa que alimentar mi curiosidad.

Así que me tiré de cabeza al mar del pecado (toma cursilada) y abrí el regalo antes que lo hiciera su destinataria, en este caso, mi santa madre. Puse el primer cedé y mis oídos se abrieron de par en par, poco antes que la boca siguiera sus mismos pasos. Yo no sé qué era aquello, pero no daba crédito. Sí, reconozco que al principio el pudor y el miedo a decir que aquello era magnífico me superaron por completo.
¿Cómo reconocer que ese capullo era un maldito genio?

No y mil veces no: era imposible, mis cadenas intelectuales no me permitían decir que Raphael era más underground que Nirvana. Yo era un joven moderno y Raphael un puto carca pasadísimo de rosca, un facha sin gracia, un personaje más sobreactuado que un programa de toros en la tele. Que no, que no y que no.

Pero la curiosidad me llevó a investigar aún más. Este tipo había hecho pelis casposas de la época interpretándose a sí mismo, como Serrat. Con sólo nueve años fue elegido niño prodigio y mejor voz de Europa. Y participó en serio en Eurovisión. Joder, y encima de Linares. Lo que faltaba. Que no coño, que lo que hace este tío es una mierda en potencia, que no puede ser.
Pero coño, tiene algo. Joder, cuántas dudas..

Y una cosa llevó a la otra. Y Digan lo que digan llevó a Yo soy aquel, y esta me llevó a En Carne Viva, y esta a su vez a Qué sabe nadie. Luego aparecieron Provocación, Escándalo, Toco madera, Yo sigo siendo aquel, Mi gran noche, Frente al espejo y A que no te vas.
Hostia, tú, que me gusta Raphael. ¿Seré maricón? Bueno, será lo que me dicen mis amigos: que no tengo ni puta idea de música ni de ná. Pues ya que todos lo saben, será mejor dejarse llevar y disfrutar.

Entonces sigo mirando, escuchando y descubriendo perlas. Resulta que gracias a este tipo, la música sigue viva en los teatros de este país. Descubro que sus formas son el sello que hace de todas y cada una de sus canciones piezas únicas e irrepetibles. Y que eso que parecía tan histriónico y rechinante, no sólo lo es sino que además atraviesa las emociones de cualquier muro construido a base de prejuicios. Y entonces, en una entrevista en Lo+Plus, preguntan a Bunbury por este Cantante. Y resulta que opina lo mismo que yo: los primeros discos de Raphael son de lo mejor que se ha hecho en la historia de este país.

Sí, señores. Corren los sesenta, y mientras este país se recrea en joselitos, marisoles y grupos empeñados en imitar a las bandas británicas del momento, un tal Raphael se tira al vacío con estilo propio y metiendo unos metales absolutamente inéditos en la historia de nuestra música.
Se convierte en un éxito descomunal, y claro, aquí aparece el gran problema: no se puede ser diferente y triunfar, y mucho menos hacerlo en medio mundo cantando en castellano. Esa vieja afirmación que no nos permite avanzar: si gustas a tanta gente, algo estás haciendo mal. En cuarenta años hemos avanzado poco o nada en según qué aspectos.

Ojo: no hablo de gustos sino de reconocimiento. Existen numerosos argumentos para que a usted no le guste Raphael, discutamos si los conoce. Pero debe saber que sólo puede discutir con los mismos argumentos que convierten a Raphael en uno de los más grandes artistas de nuestra historia. Para lo obvio ya no tengo tiempo.

Al pan, pan. Pero ya sabemos que este país es de mojar primero pan y beber después cocacolalight para autocomplacerse. No entiende de argumentos sino de prejuicios y de cadenas, de vergüenzas, de quedirán y otras gilipolleces que sigue arrastrando y heredando cincuenta años después, la misma cifra que Raphael celebra ahora como parte esencial e indiscutible de nuestra música. Complejos y más complejos que nos impiden saborear lo bueno del arte conociendo lo malo.

Si Raphael ha hecho mucha mierda será que todo lo que hace es mierda, ahora y siempre. Y si ha hecho tanta mierda, no vamos a pensar que hiciese algo bueno a lo largo de su carrera. Y si hay mucho de lo bueno y mucho de lo malo, pues no es un grande. Porque los grandes no hacen mierda, todos lo sabemos. Los grupos que adoramos y que llenan estadios sólo hacen delicias sin igual. Que no, que no me interesa, que ese Raphael es un gilipollas y no me interesa. Y una mierda que te comas. Y un placer que te pierdes.

En Mayo del año que se nos va si nadie lo remedia, Raphael, el Cantante, visitó el Nuevo Teatro de mi ciudad (de nombre tan infame como el hijo de puta que aprobó su contrucción) en una segunda gran gira con la que presentaba Cerca de ti, su último y gran disco hasta ese momento que incluía muchas canciones escritas por Bunbury. Y allí que fui junto a mi madre a ver qué hacía este hombre que cumplía 65 años y 70 conciertos de una gira que había empezado casi un año antes.
Ya me dirán si este tipo sigue cantando porque quiere ganar más dinero. Ya me dirán ustedes la necesidad, es que hay que joderse. Dos horas y cuarenta minutos sin titubear. Cosa fina. Y a mi, moderno de mierda, se me puso la carne de gallina cuando el de Linares entonó ‘Te estoy queriendo tanto que’ y ‘La noche’. Ese concierto fue lo que fue. Quien lo probó lo sabe.

Hace unas semanas Raphael, el Cantante, ha publicado ’50 años después’: un disco en el que celebra su éxito y su longevidad junto a un amplio abanico de artistas mayores y menores que reflejan perfectamente todo lo que abarca este Cantante: desde Serrat hasta Sabina pasando por Ríos, Bunbury, Víctor y Ana, desde Alaska hasta Perales pasando por Anka, Adamo o Sanz.

Si alguno de ustedes decide pasar una tarde libre escuchando a este Cantante puede estar tranquilo: sólo un grande con semejante trayectoria es capaz de hablar de futuro, afirmar que todavía está empezando y además, dejarse regalar un coche de juguete en un programa de TV con una sonrisa llena de verdad. Porque sólo alguien con los pies en la tierra sabe cuándo vuelve a nacer.
Si no saben de qué les hablo, investiguen un poco. Y si no les interesa, no se preocupen, porque él, digan lo que digan, sigue siendo aquel.
(Dedicado a Helio Valero por saber escuchar y no dejarse convencer. Y a mi madre, claro, por regalarme a Raphael sin darse cuenta.)

martes, 16 de diciembre de 2008

Al césar lo que es del césar...



Es un héroe.

¿Quién diablos no ha soñado alguna vez, en los últimos ocho años, hacer lo que este hombre ha hecho? ¡Que le ha tirado un zapato a Bush! ¡Qué grande! Ni lo genios de Muchachada Nui podrían haber pensado un gags tan delirante y fabuloso. Imaginaos que le da en “toa la cara”… habría sido el acto terrorista más patético pero a la vez más sublime de la historia. Increíble. Y lo mejor es que está en la red, en todas partes. Creo que junto al video de la Ardilla Dramática, se convertirá en el video corto que más veré en Internet. No puedo parar de reírme al verlo.

Pero en el fondo esto no es un sketch, aquí no hay actores de comedia. La realidad es que un periodista iraquí le ha lanzado un zapato al Presidente en funciones de los Estados Unidos. La cosa pinta seria. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? A Lincoln le volaron la tapa de los sesos en el teatro Ford; a Kennedy le dispararon a la cabeza públicamente en un desfile; a Nixon lo intentaron matar estrellando un avión contra la Casa Blanca, a Gerald Ford lo quisieron coser a balazos con un Colt del calibre 45; a Ronald Reagan le dispararon en un pulmón (¿Sabían que quien le disparó lo hizo para impresionar a Jodie Foster?… Sí, sí, para impresionar a la actriz); y a Clinton lo quisieron liquidar los de Al-Qaeda varias veces… Y a Bush le lanzan dos zapatos.

Claramente vemos que los atentados contra presidentes van en función de su mandato. A Reagan le dispararon por una actriz… y él había sido actor en el pasado. A Nixon (más conocido entre los creyentes como el Demonio) lo quiso liquidar Samuel J. Byck, un vendedor de neumáticos, a lo grande, lanzándole un avión encima. Por tanto, es francamente normal que a Bush, un personaje de chiste, le tiren dos zapatos en medio de una conferencia de prensa. Recordemos que éste es el presidente que cada vez que ve una cámara de televisión encendida, se pone a hacer el tonto delante de ella,… presumiblemente para caer bien. Lo hemos visto bailar, caerse, bailar, intentar abrir una puerta en contra del giro de las bisagras, bailar, caérsele cosas de las manos, bailar, disfrazarse, bailar, ser perseguido por su perro, bailar, aparecer junto a su señora, bailar, ponerse una chupa de cuero y decir “hasta la vista, baby”, bailar, leer libros al revés, bailar, mirar por prismáticos tapados, bailar,…

Y es que una cosa tenemos todos claro: es tonto. A ver, no digo que tenga una deficiencia mental ni nada de eso. Él es listo, muy listo. Si no eres inteligente, seguro que no llegas a Presidente de los Estados Unidos. Ahora bien, si fuera español, una de dos: estaría tirando de cabras por la Alpujarra o sería presidente de algún club de fútbol a lo Del Nido. Comparado con Obama, Bush resulta incluso una broma. Pongámonos en un suponer: a ti te llaman y te dicen que te tienes que presentar ante Obama en media hora. Lo más seguro es que te cagues por las patas abajo y una vez delante de él, seas incapaz de decir nada de la impresión. Pero si lo mismo te lo dicen con Bush… Si no sientes las ganas de soltarle un par de soplamocos como la mayoría de la población mundial, tal vez hasta lo mandes de paseo y pases de él. Porque es que no es serio. Un tipo que cuando está ante las cámaras hace el gilipollas de manera tan descarada con esa sonrisa de bobalicón que pone, no puede ser, de ningún modo, el líder del mundo libre. No es serio.

Pero es que claro, si este personaje se limitara a ser una especie de caricatura de occidente, no pasaría nada. Como reclamo hacia oriente no tiene precio: “Si éste ha llegado a ser el hombre más poderoso del mundo, imagínate lo que el capitalismo puede hacer por ti”. El problema está cuando no es una caricatura, sino un bufón que no siente reparo al afirmar que todas sus empresas privadas han fracasado por su gestión, que se ha atragantado con una galleta, y que, además, es el responsable de la actual situación mundial (crisis financiera y crisis geopolítica). Cuando el tipo que teóricamente ha de guiar a millones de personas, es esto, tenemos un problema. En otras épocas y actualmente en otros países, cuando un presidente se comporta así y no tiene el apoyo del pueblo (recordemos que es el presidente peor valorado de la historia de su país), suelen ocurrir tres cosas: Dimite (o lo hacen dimitir); los militares toman el control; o se lo cargan. Dimitir no va a dimitir porque tiene muy buenos apoyos gracias a su padre. Los altos cargos militares no lo van a quitar porque están encantados con él (la guerra es un increíble negocio que aporta unos beneficios considerables). Y no se lo cargan porque no se merece pasar a la historia como un ídolo que murió por la democracia. Ahora bien, lo justo es lo que Muntazer al Zaidi hizo. No hay que dispararle, ni lanzarle un avión encima. Lo que hay que hacerle es algo patético, algo triste, ¡tirarle unos zapatos! Muntazer es un héroe. Puede que se pase un tiempo en prisión, pero lo que él ha hecho, lo sueña medio planeta. Protagonizar ese momento, llamarle “perro” mientras le lanzas un zapato al hombre más poderoso del planeta, no tiene precio.

Por eso, gracias Muntazer, gracias por regalarnos uno de los momentos más divertidos de la televisión en años. Gracias por tener la valentía de hacer lo que has hecho. Y gracias por estar a la altura (bajura) de lo que se merece el señor Bush.

Desde ahora, Muntazer, será recordado como el hombre que despidió de un zapatazo a George W. Bush. ¡Ole!


sábado, 13 de diciembre de 2008

Més que un clàssic

Ahora que de casi todo hace veinte años..
Entonces el fútbol, como tantas otras cosas, funcionaba de otra manera. Primaba la calidad sobre el físico en jugadores que nada tienen que ver con los de ahora. Un defensa con algo de panza y papada como Koeman sería imposible en el Barça de hoy. También es cierto que nadie ha vuelto a lanzar las faltas como él, salvo Mijhailovic o Ronaldinho.

Las victorias valían el doble de puntos que un empate. Un 5-0 valía dos puntos y un miserable empate a cero la mitad. Con la actual regla de tres, un miserable 1-0 tiene el triple de valor que un empate a cuatro.

Y no hablemos del dinero que se movía entonces, ni del que se mueve ahora. Los intereses publicitarios y televisivos de aquella época reflejaban claramente los escasos beneficios que generaba una retransmisión deportiva en cualquier medio de comunicación. Ver un partido el sábado en la autonómica y el domingo en el plus era un lujo y una cita obligada. Para la Champions ya estaba la estatal. Esta noche La Sexta retransmite una nueva edición del clásico de nuestra liga, el Barça-Madrid: ese partido por el cual las cadenas de TV se dan de hostias. La cadena de Roures empleará las mismas cámaras slow motion de baja velocidad que se estrenaron en España durante la Eurocopa y los Juegos de Pekín.

Hace veinte años los jugadores llevaban los dorsales del 1 al 11, y los suplentes como mucho llegarían al 18. La palabra cláusula sonaba a chino. De hecho, y que yo recuerde, no había chinos jugando al fútbol en Europa. En realidad no sé si había chinos en el mundo. Yo, al menos, no vi ninguno hasta que apareció Humor Amarillo en las mañanas de Telecinco. Ahora sabemos que hay chinos, pero no por que les de por el fútbol.

Claro que en aquel fútbol había sitio para los extranjeros, pero con cuentagotas. En un 'once' sólo podían jugar tres. Luego apareció un tal Bosman y nos hizo un favor a todos. Se abrieron un poquito las fronteras y se diferenció comunitarios de extracomunitarios, o lo que es lo mismo: extranjeros de primera y de segunda. Pero el deporte salió ganando y los espectadores aún más. Que los buenos están en casi cualquier rincón del planeta es algo que hasta el más tonto sabe. Los que manejan el cotarro se dieron cuenta de ello y es por eso que ahora disfrutamos de equipos formados por africanos, sudamericanos o asiáticos. Sobra decir que si los italianos tienen derecho a jugar al fútbol fuera de su país, los demás no van a ser menos. Más aún teniendo en cuenta que al no ser italianos, saben jugar al fútbol. Y que me perdone Vieri, la excepción que confirma la regla.

Año 1992. La Copa de Europa la juegan sólo los campeones de la liga de cada país. Primero hay que pasar la ronda de los dieciseisavos de final y después la de octavos. Los ocho clasificados se dividen en dos grupos (denominada liguilla de semifinales) y el mejor de cada uno juega la final. El primer partido de esa liguilla del grupo B lo juegan Barça y Benfica en el Camp Nou.

Delante del televisor se encuentra un chico gordito de nueve años con gafas y sin ningún interés por el fútbol, estupidez que sólo servía para volver aún más locos a todos esos gilipollas que no sabían de la existencia de los playmobil.
Barcelona está en el mapa de España, pero lo mejor es no preguntarle dónde. Mientras cena, algo maravilloso sucede tras la pantalla. Suena un himno con una letra incomprensible. Miles de personas aplauden y gritan cuando aparecen once tipos más flacos que la rabia. El niño piensa que eso no es normal, que algo tiene que haber ahí. Las luces del salón se apagan y el Camp Nou entra en su casa, literalmente. Quienes antes eran unos tíos jugando a algo insulso se convierten en algo esplendoroso. El Barça gana 3-2 y meses después se hace con su primera Copa de Europa. Aquello sería, definitivamente, una señal para el niño.

Zubizarreta, Sergi, Ferrer, Bakero, Koeman, Juan Carlos, Nando, Goikoetxea, Eusebio, Stoichkov, Alexanco, Salinas y Laudrup dejaron de ser once anónimos para convertirse en los once tipos que, juntos y bajo la tutela de un tal Cruyff, definieron aquello que a día de hoy sigo entendiendo como fútbol. Eso mismo que hoy practican Valdés, Alves, Puyol, Márquez, Xavi, Touré, Keita, Henry, Bojan, Messi, Eto´o e Iniesta.

Dieciséis años después aquel niño sigue siendo culé, por suerte o por desgracia. Dieciséis años después Barcelona está en mi mapa, y mi casa ya no queda tan lejos del Camp Nou.

En 1992 un tal Pep Guardiola está consagrado como líder del centro del campo. Hoy, desde el banquillo, sigue siendo el líder. De momento ha conseguido que este Barça juegue tan bien como aquel de dos grandísimos entrenadores holandeses. Algún día alguien se lo reconocerá, gane o no gane títulos, y aunque muchos estén deseando que este tío que nunca había entrenado a ningún grande se pegue la hostia para criticarlo. Hay quienes olvidan que Guardiola no es ningún novato.

Han sido muchos los Barça-Madrid que han sufrido mis nervios a lo largo de estos años. Recuerdo muy vivamente aquella manita con el magnífico Romario. Y también cómo el Camp Nou se convertía en campo de batalla imposible para el Madrid durante 18 años. Y claro, también hay sitio en la memoria para las derrotas amargas, como aquella en Champions o la del año pasado con un Barça de lo más inútil.

Aquella noche de 1992 nadie avisó a aquel chaval gordito y con gafas de nueve años que, a finales de 2008, acudiría esta noche a aquel estadio que tanto le impresionó. Y nada menos que para ver el clásico. Tampoco le avisaron que estudiaría el idioma de aquel himno.. Ni de muchas otras cosas, claro está.

Son tiempos de crisis para el bolsillo pero nunca para las relaciones familiares, la cual sigue haciéndome regalos maravillosos que valen más de 70 euros. Mi primo David tiene una silla en ese olimpo particular que forman las personas que admiro, y no precisamente como resultado de esta entrada que me regala.

El Barça y la ilusión se mantienen intactos y, claro, a uno nunca se le olvida que, pase lo que pase, siempre compartirá una botella de Chivas con un amigo al que le tira un fútbol demasiado pobre para tanta riqueza personal. Y hablando de alcohol y personas ricas, déjenme brindar por otro amigo que en unas horas cumple años. Ojalá podamos hacerlo con el sabor de la victoria, y si no, siempre nos quedará la risa del después.

El Barça existe porque alguien tiene que jugar bien al fútbol, los buenos amigos para poder celebrar las victorias o reír las derrotas. Por esto y por otras cosas lo de esta noche és més que un clàssic.